Solo se aprende lo que se ama, lo que produce emoción, lo que se vivencia. El resto se puede memorizar, retener… pero no se aprenderá de forma significativa, algo que en Kairé tenemos muy presente. Buscamos respetar la individualidad de los niños, ya que cada uno tiene diferentes necesidades, intereses y una forma de descubrir el mundo. Por este motivo practicamos una pedagogía diferenciada, adaptando las actividades, los tiempos y los estímulos para lograr un aprendizaje desde la confianza y sin presiones.
Partimos de la realidad. No es lo mismo tocar una flor, olerla, observarla, vivenciarla… que mirar una lámina fotografiada. El niño primero necesita conocer el mundo y, a partir de él, podrá ir pasando de una representación de lo concreto a lo abstracto. No podemos hacerlo a revés, ya que el niño no tiene vivencia previa. Es necesario que el niño aprenda en la realidad, por ello apostamos por numerosas actividades fuera del aula y la participación de las familias.
Siguiendo a Piaget, en la etapa de 0-3 años, conocida como sensorio-motora, el cuerpo es la principal herramienta de aprendizaje y descubrimiento. El niño necesita moverse para aprender a pensar, no solo para descargar energía. Por ello en Kairé planteamos como objetivo, desarrollar la inteligencia a través del movimiento autónomo mediante el contacto con objetos que le proporcionen diferente información sensorial.
A través del gateo, el equilibrio, los saltos y la manipulación de objetos, el cerebro infantil conecta neuronas y desarrolla la orientación espacial, la coordinación y la confianza en sí mismo.
El movimiento libre y la psicomotricidad son la base sobre la que se asientan el lenguaje, la seguridad emocional y el pensamiento lógico. Por este motivo, desarrollamos en el aula situaciones de aprendizaje que impliquen movimiento y favorezcan su autonomía y su capacidad de resolución de problemas.
Además de ser un derecho de la infancia, el juego es la forma que tiene el niño de aprender, de comprender el mundo y desarrollar su cerebro. No es un mero pasatiempo, es una herramienta biológica y natural a través de la cual los niños descubren el mundo y estructuran su cerebro. Cada vez que apilan bloques, experimentan con texturas o imitan escenas cotidianas, están conectando neuronas, desarrollando el lenguaje, coordinando sus movimientos y aprendiendo a resolver problemas.
En Kairé buscamos estimular mediante el juego. El método de trabajo lo basamos en las experiencias, las actividades y el juego, desarrollándolo en un ambiente de afecto y confianza que favorece la integración del niño con los adultos y con sus iguales, potenciando así su autoestima y socialización.